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El artista Jaume Plensa (Barcelona, 1955) quería ser médico de pequeño porque le gustaba mucho el cuerpo humano y el coronavirus le ha vuelto a despertar ese ‘enorme respeto’ por la clase médica. Es precisamente la figura humana la que ha inspirado su trabajo desde que triunfara con sus esculturas en hierro fundido en los años 80. Hoy, sus monumentales cabezas que ocupan espacios públicos por medio mundo le han convertido en el artista español más valorado internacionalmente. Primero fue Chicago y más tarde Nueva York, dos de las ciudades que han catapultado su ascenso al olimpo artístico.

La pandemia ha frenado el mundo del arte pero el artista catalán ha aprovechado estos meses «muy fructíferos a nivel de creación y terribles a nivel personal» para volcarse en el dibujo, otra de las vertientes de su trabajo. En la planta de arriba de su taller, a las afueras de Barcelona, en Sant Feliu de Llobregat, dibujó el delicado papel que protagoniza la portada del número especial de ‘XLSemanal’ de este domingo. Allí nos recibe mientras sigue dibujando y acabando proyectos.

La conversación con él vuelve una y otra vez a la crisis del coronavirus y a su decepción por «la vergonzosa batalla política». Humildemente, a través de su obra, quiere contribuir a generar silencio, a «no gritar si alguien lo hace» y, por eso, piensa que es el momento de insistir en sus cabezas con el signo del silencio. Una de ellas, en bronce, de casi dos metros, espera pacientemente en la entrada de su estudio para trasladarse a una galería de Barcelona donde participará en una exposición el próximo mes de diciembre. Otras cabezas en mármol o en malla de acero inoxidable aguantan estoicamente que la pandemia les permita viajar a su destino.

– ¿Cómo combate la frustración de no poder viajar?

– Ha sido una lección interesante a nivel de trabajo. Vivo la vida de las esculturas en paralelo a mi, viendo cómo empiezan su vida propia; casi como un hijo. Me he perdido uno de los momentos más bonitos de mi trabajo que es la instalación de las piezas. Ahora mismo lo daría todo por estar en Grand Rapids, Michigan, y ver ‘Utopía’, la escultura que se acaba de montar. Llevaba dos años esculpiéndola. Se fueron para EE UU 21 contenedores de 400 toneladas.

Jaume Plensa ha dibujado la portada del ‘XL Semanal’.

– Tenía un año repleto de obras a punto de inaugurarse.

– Era un año extraordinario en proyectos. Suspendí el vuelo que tenía para ir a la instalación de la escultura delante del museo del Hermitage en San Petersburgo, me perdí la de otra en Toronto, en Los Ángeles; en el Parrish Museum de los Hamptons en Nueva York…. Algunas exposiciones se han aplazado. Nunca había vivido esta imposibilidad del desplazamiento.

– El dibujo ha sido un salvavidas durante este tiempo de imposibilidades.

– Sí. Han salido dibujos muy bellos. Incluso hice exposiciones online con papeles hechos durante la pandemia. Dibujos que empezaron con unas caras y se fueron complicando, ennegreciendo con unas esferas. Pero me cuesta hablar de ellos porque estamos viviendo cosas muy fuertes y aún no tengo distancia para analizarlos de forma clara.

– ¿Qué tal le han ido las ventas online?

– Bien, gracias a que tengo un nombre ya establecido. El problema lo está pasando ahora un artista joven. Sería terrible si me quejara.

– ¿Cómo analiza usted el momento que estamos viviendo?

– No es solo un tema médico, también es psicológico. Es un momento en el que sobre todo no puedes pensar que el enemigo es el otro. Es un problema que sufrimos toda la humanidad. Shakespeare, que me gusta tanto, escribió Macbeth en un momento de pandemia. Esto no es nuevo en el mundo; lo es para nuestra generación. Pienso que la talla de las personas se mide en función de cómo responden a lo desconocido.

«Creo que en este momento también nos hemos perdido en la cultura; no hay ni siquiera debates en torno a ella» jaume plensa

– ¿Cómo estamos respondiendo?

– La sociedad civil ha dado una respuesta extraordinaria. Pero yo creo que en España nos hemos distraído; hemos perdido la dirección fundamental y se tendría que recuperar lo más rápido posible. Ayer escuchando el debate en el Congreso, no me lo podía creer. ¡Me da hasta miedo que se acaben pegando! En algún momento se ha perdido el puente que nos unía. Estoy desconcertado.

Los políticos, ejemplos a seguir

– Acaba uno preguntándose qué tipo de país heredarán las siguientes generaciones.

– Los políticos tendrían que ser los faros que nos guían, los ejemplos a seguir. Es una vergüenza. Se dice que cuando votas, corriges, pero ¡falta mucho! Me entran muchas ganas, todas, de hacer algo con mi obra. Generar silencio.

– Sin embargo, es raro que los políticos en España valoren la cultura.

– El político ha olvidado la cultura. Es el gran bálsamo de muchas cosas. Están mal asesorados. La cultura es fundamental. ¡Por favor, vuelvan a la cultura! Creo que en este momento también nos hemos perdido en la cultura; no hay ni siquiera debates en torno a ella.

– Ni tampoco figuras que les representen.

– Los directores de museos están desaparecidos, el ministro de Cultura no estoy seguro de si existe o no; hay un vacío cultural inquietante, muy preocupante.

«Los directores de museos están desaparecidos, el ministro de Cultura no estoy seguro de si existe o no; hay un vacío cultural inquietante» jaume plensa

– En cambio, la reacción que ha tenido la ciudad de Madrid a su escultura ‘Julia’ en la plaza de Colón, demuestra lo contrario. Que la sociedad sí aprecia la cultura. He oído a gente decir que ‘Julia’ es ‘medicina anti-Covid’.

– ¡Qué bonito! Los madrileños han adoptado a Julia como un icono más de la ciudad. Se han volcado. Me han llamado gentes de todos los ámbitos para pedirme que la escultura se quede más tiempo en Madrid y la Fundación Masaveu la ha cedido un año más. Creo que la escultura ya forma parte del paisaje de la plaza de Colón.

«Hace falta la figura del mecenas»

– ¿Faltan mecenas en España, como la Fundación Masaveu, propietarios de ‘Julia’?

– No existe la figura de un mecenas y hace mucha falta. En EEUU es algo natural y aquí parece imposible que llegue una ley de mecenazgo. El político español tiene miedo al privado y es fundamental en la cultura.

– Usted hizo una donación al Hospital Clinic de Barcelona. Una forma de contribuir a la pandemia.

– Yo hago de Gaudí y de Conde Güell a la vez al no existir la figura del mecenas. He hecho muchas otras donaciones aunque por supuesto necesito vender. Pero ahora es un momento de resistencia, más que de beneficios.

«En EEUU es algo natural y aquí parece imposible que llegue una ley de mecenazgo» jaume plensa

– Su proyecto de escultura en la plaza de Colón nació en época de Ana Botella y se inauguró con Manuela Carmena. En Barcelona ocurrió lo contrario, que al cambiar el gobierno del alcalde Xavier Trías, Ada Colau,

– Fue una ocasión perdida. La cultura puede ser un catalizador de energía extraordinaria y, a veces, el político piensa que es innecesario. El arte tiene una capacidad increíble de darle sentimiento de orgullo a una ciudad.

– Esa falta de entendimiento de los políticos en España con la cultura, ¿ha provocado que se haya sentido más cómodo en otros países donde quizás le han apreciado más?

– Yo trabajo donde me quieren. En mi casa hay menos encargos en espacios públicos y los museos están interesados en otros tipos de artistas.

– ¿Se siente más querido fuera? Sus galeristas están en Nueva York y Chicago.

– Muchísimo más. Y esto ha ocurrido sin vivir en ninguna de las ciudades donde me han encargado una obra. Llevo casi 30 años con mi galerista de Nueva York. En las tres primeras exposiciones no vendí nada. Tiene más que mérito que creyera en mí.

«Me gustaría que todos los días fueran extraordinarios. La rutina en la actividad creativa, de cualquier tipo, destroza a las personas» jaume plensa

– Hace una semana inauguró una exposición en su galería de Chicago y, en diciembre, lo hará en Barcelona, su ciudad, y donde paradójicamente menos expone su obra. Pero cada vez que lo hace es un éxito rotundo. La última, en el Macba, hace dos años, fue la muestra más visitada en la historia del museo.

– Igual está bien así porque de lo contrario a lo mejor se aburrirían de mí….

– El reconocimiento internacional le llegó en los años 80 con sus obras de hierro fundido que fueron un boom.

– Sí, nadie hacía hierro fundido por entonces. Siempre que parece que tengo mucho éxito desparezco y vuelvo a renacer. Es mi carácter. Me aburro y voy en busca de lo siguiente. Amo mucho a Elias Canetti, el escritor que decía: ‘los segundos encuentros siempre son peores que los primeros’.

– De ahí que sea una persona nómada, siempre en busca de nuevos encuentros.

– Es que yo creo que lo cotidiano destruye la vida. Me gustaría que todos los días fueran extraordinarios. La rutina en la actividad creativa, de cualquier tipo, destroza a las personas. Esto ha hecho que mi vida sea híper interesante pero también de grandes picos y grandes valles.

– ¿No descartaría irse a vivir a otro país? Alemania, por ejemplo, donde ya vivió de joven.

– El lugar donde quiero vivir es el lugar donde viva Laura, mi mujer. Y si ella quiere vivir en Barcelona, aquí me quedaré. Cada vez estoy más obsesionado con que lo más importante en la vida siempre es invisible. El amor es invisible.

– Sus esculturas de cabezas con los ojos cerrados invitan a una introspección, a mirarnos hacia dentro. Quizás la pandemia haya ayudado a ese ejercicio.

– Pienso que uno de los grandes fracasos de la sociedad actual es que no dejan a la gente estar sola. No hablo de la soledad insultante de los mayores en las residencias. Puede parecer casi de abuelo decir que creo que es un momento imprescindible de sosiego y de calma. De una actitud con la vida. Antes de criticar, mírate a ti mismo. Quisiera transmitir ternura, introspección.

Escultura sobre el río Hudson

– Si tuviera que hacer una escultura en estos momentos, ¿cómo sería?

– Ahora mismo estoy haciendo una pieza en la posición de silencio que entrará dentro del agua del río Hudson, delante de Manhattan. 22 metros de altura con el gesto del dedo indicando silencio. Aún debo de insistir en esa posición porque parece que ahora manda el ‘si tú gritas, yo grito más’, fruto de la televisión del insulto. Es inquietante. Nadie lee o toca un instrumento.

– Al igual que ‘Julia’ en la plaza de Colón, la mayoría de sus cabezas son caras de niñas que ha conocido por azar.

– Admiro lo femenino. Ojalá tuviéramos más políticos y gobernantes femeninos, como en Nueva Zelanda. ¡Qué envidia da! Nos haría mucha falta el lado femenino de la realidad.

-Hay una cierta humildad en usted que llama la atención, teniendo en cuenta que es el artista español más representado en el extranjero.

– Es que me parece que aún no he hecho nada en mi vida, que sigo intentando hacer mi escultura definitiva. Estoy en el camino y hay que ser siempre competitivo. Detrás llega gente de 20 años empujando. Ellos serán los que terminarán de definir lo que esta pandemia ha significado y harán cosas maravillosa