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Supongamos que alguien decidiera crear un programa de manipulación de imágenes gráficas (parecido a Photoshop)”. Petter Mattis envió este mensaje en diferentes listas de correo el 29 de julio de 1995. El entonces estudiante de la Universidad de California en Berkeley aprovechaba para pedir opiniones sobre el tipo de funciones que habría de tener un programa así y los formatos que soportaría. A finales del mismo año Mattis y su compañero de proyecto, Spencer Kimball, presentaron GIMP. “Nosotros solo queríamos saber si éramos capaces de crear algo así”, recuerda Kimball durante una videollamada con EL PAÍS. “Y definitivamente no lo éramos”, le interrumpe risueño Mattis, que ahora es su cuñado.

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