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‘Llévame a otro mundo’ se titula la primera exposición dedicada en España a Charlotte Johannesson (Malmö, Suecia, 1943), artista textil y pionera en la práctica gráfica digital. El Museo Reina Sofía muestra hasta el 16 de agosto el viaje del telar al píxel de esta creadora y activista, temprana sincronizadora de dos lenguajes plásticos tan distantes en apariencia como la milenaria técnica del tejido y la programación informática.

Comisariada por Lars Bang Larsen y Mats Stjernstedt, la muestra reúne unas 150 obras que incluyen textiles de su primera época, tanto originales como reproducciones de obras desaparecidas, cinco de ellos realizados para esta muestra. La artista ha creado además quince piezas nuevas a partir de diseños digitales de los 80 retejidos en un telar digital.

Sus diseños se muestran en dos soportes: impresos sobre papel o mediante gigantescas proyecciones digitales, lo que permite ver la evolución de sus imágenes y su investigación con el color y la línea de la producción computerizada. Los más llamativos y reconocibles son sus retratos de Ronald Reagan, David Bowie o Boy George. «Son imágenes, no elementos ornamentales y decorativos. Ella las reivindica como algo que refleja y cuestiona la sociedad. Interesada por los iconos culturales y contraculturales, como los Sex Pistols, su trabajo cuestiona el canon artístico dominante en la época», señala el director del museo, Manuel Borja-Villel. Utilizando un material y una técnica tradicionalmente asociada al mundo femenino y a lo artesanal, e imágenes procedentes de tebeos y medios de comunicación «los convierte en vehículo de denuncia feminista como en la obra ‘I’m No Angel’», agrega.

Autodidacta en sus inicios, Johannesson se formó en artesanía tradicional en una escuela de artes y oficios de Malmö «en la que no te permitían tener ideas propias». En 1966 fundó junto a su marido, el artista Sture Johannesson, una empresa textil que llamó Cannabis, ya que experimentaban con tejidos creados con fibras de cáñamo.

Sus primeras obras son tapices realizados en un telar vertical e inspirados en la tejedora sueco-noruega Hannah Ryggen. En los 70 saltó del textil tradicional al diseño creado por ordenador y en 1978 viajó a California y compró un Apple II Plus, con el que comenzó a dibujar antes de que existieran programas específicos.

La artista y su pareja fundaron en su propia casa el Digitalteatern, un taller experimental pionero en la producción de imágenes por ordenador activo entre 1981 y 1985. Sture se centraba en los aspectos más técnicos y Charlotte creaba las imágenes. Poco después, cuando en 1984 Apple presentó su nueva generación de ordenadores con una interfaz gráfica cerrada, la artista se sintió más limitada para explorar su creatividad. El Digitalteatern perdería fuerza y acabó cerrando, y Johannesson abandonó en gran medida sus actividades artísticas.