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Existen muchos mitos detrás del pelo rizado y no todo lo que se ha escuchado hasta ahora es verdad. Es el caso de la típica frase: «es más difícil de cuidar que el liso o el ondulado». Una creencia falsa, o así lo consideran Helenca Márquez y Amaia Santa Eufemia, estilistas vizcaínas que regentan el salón de belleza ‘Hemai’, ubicado en la calle Gallanda de Durango. «No es que sea más difícil, sino que las personas no lo conocen bien. El patrón de su rizo, el estado en el que se encuentra… ni mucho menos sus necesidades. Su única dificultad está en saber los productos que tienen que utilizar para tenerlo equilibrado y bonito. En verdad, el problema reside en la falta de información porque, una vez que la tienen, este tipo de cabello es sencillo de controlar», explican.

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Una falta de información que viene, en gran medida, por la «poca cultura de rizo que ha habido en nuestro país hasta hace relativamente poco». «Ni los estilistas estábamos preparados para poder asesorar correctamente. Para formarse había que irse fuera», indican. Por otro lado, entre los grandes errores que podemos cometer a la hora de cuidar nuestra melena, que van desde la mala utilización del champú hasta un desenredado inapropiado, estas expertas añaden que, en el caso del pelo rizado, muchas personas no utilizan el producto adecuado para definir el rizo. «Hay mucha información en Internet, y si no sabes cómo tratar manualmente a tu pelo, no le puedes sacar el máximo partido», añaden.

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En este sentido, estas profesionales relatan que tras los años 80, la década de oro de los rizos, se volvió a considerar como «lo correcto» las melenas «más peinadas posibles». Sin embargo, a juicio de estas dos expertas vizcaínas, actualmente la mujer se ha liberado de ese estigma: «Antes no se veía bien que nos presentáramos a una entrevista de trabajo con nuestro cabello al natural, ya que se consideraba que no nos habíamos arreglado. Pero hoy en día, vivimos en un momento en el que muchas hemos dejado de ser esclavas de nuestro pelo y podemos disfrutar de la melena rizada tal y como es».

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De hecho, su salón, donde el 90% de la clientela tiene el pelo rizado — no «discriminan» otro tipo de cabellos— se rige por este movimiento en auge hoy en día. «Con las rutinas capilares que ofrecemos tratamos de conseguir que el cabello vuelva a su estado natural, que esté sano y bonito. Nos hemos especializado en el cabello rizado porque los servicios específicos todavía se ven muy poco», indican. Es más, los tratamientos capilares que aplican en su salón siguen la filosofía del revolucionario método ‘Curly Girl’, desarrollado por la estilista estadounidense Lorraine Massey en 2001. «Más que un método es un estilo de vida. Se trata de un conjunto de rutinas específicas para el cuidado del cabello rizado», aseguran. Aunque estas dos profesionales también tratan con ellas el pelo liso u ondulado. «De esta manera, le aportamos la materia que ha perdido en un momento dado aplicando los principios activos adecuados, independientemente del tipo de pelo que tenga. La única diferencia es que con el pelo liso no definiremos el rizo porque no tendría sentido», explican.

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Dicen que el pelo de cada persona es un mundo y están en lo cierto. Estas expertas son claras: el tipo de rutina depende de cómo sea y cómo se encuentre. «El servicio más completo incluye un diagnóstico y un asesoramiento, que luego sigue con una sesión de corte y la elección de los productos personalizados. Además, enseñamos cómo se los tienen que aplicar y cómo deben definir su rizo», añaden. Se trata de unos tratamientos sencillos, compuestos por un champú, un acondicionador, una mascarilla y un producto idóneo para definir el rizo, que aportan lo que necesita nuestro cabello, como podría ser hidratación, nutritivos, proteicos o «un poco de todo», en muchos casos. «Es trabajar tu cabello de otra manera, al igual que un día decides cambiar la forma en la que te alimentas», indican. Eso sí, los resultados no son inmediatos. «Pese a ello, cuando sales del salón se nota que te has hecho algo, que tu pelo ya está mejor».

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La clave: unos productos sin sulfatos ni siliconas

«La clave de este tratamiento reside en los productos que el método llama ‘aptos’, es decir, los ‘low poo’. Son aquellos que en su formulación no incluyen sulfatos ni siliconas», admiten. De esta manera, el cabello se empieza a tratar con otro tipo de productos compuestos con principios activos que son «más respetuosos y más naturales». Así se intenta conseguir que el cabello se encuentre «equilibrado». Eso sí, antes de comenzar el tratamiento con estos nuevos productos, estas expertas realizan un último lavado con un champú con sulfatos en el salón. «Con esto se pretende eliminar todos los restos de siliconas no solubles que quedan depositadas en la hebra. Es como resetear la melena», indican.

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En cuanto al corte, estas dos profesionales recomiendan que se realice siempre y cuando «el cabello lo necesite. No es estrictamente necesario». «Es recomendable cuando quieras hacerle un cambio de forma o un saneamiento de puntas, algo muy importe para que no se abran y el pelo no se deteriore. Solo lo aconsejamos cortar si está excesivamente castigado», añade. Junto al diagnóstico, es uno de los primeros pasos que se llevan a cabo cuando la clienta llega al salón. «En general, lo cortamos en seco», indican.

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Por otro lado, establecen una escala de cuidados dependiendo del estado de tu melena. En uno de los extremos se encuentra el «cabello virgen», es decir, el que no ha sido tratado con coloraciones o herramientas de calor, como las tenacillas o las planchas. «Este tipo de melenas va a necesitar muy pocos productos porque no ha perdido proteína, agua o su capa lipídica», indican. En el otro lado, se encuentra el pelo que ha sido agredido con tratamientos oxidativos, entre otros. «Este tiene más necesidades específicas. Tendremos que aplicar los productos en nuestra rutina capilar semanal porque nuestro pelo ya no tiene la capacidad de retener de manera permanente lo que ha perdido, así que necesitará una reposición continua». La sesión más sencilla cuesta 60 euros y la más completa no supera los 120.

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La rutina de lavado paso a paso

La rutina capilar personalizada para cada cabello comienza por la aplicación de un champú apropiado para el estado de nuestro cuero cabelludo. «Puede ser graso, seco o equilibrado», indican. Otra opción que permite este método es lavarte el cabello de vez en cuando, «si tu pH lo permite», con un acondicionador. «Se llama la técnica ‘co-washing’. De esta manera se consigue una mayor hidratación», indican. Más tarde, aplicaremos la mascarilla. «La dejaremos actuar durante unos 20 minutos o media hora, el tiempo que aconseja el fabricante», añaden. La aclaramos y, a continuación, llega la hora del acondicionador. «Tiene que ser uno que no tenga la misma composición que la mascarilla porque muchos de estos productos tienen los mismos principios activos y estaríamos poniéndole al cabello lo mismo, cuando estamos intentando que se equilibre», especifica. En este punto, es destacable la técnica ‘Squish to Condish’ (STC), que consiste en estimular la onda boca abajo para ayudar al pelo a absorber toda la hidratación. Por último, es hora de definir el rizo. «Utilizaremos varios productos, desde cremas hasta geles, dependiendo siempre del patrón del rizo y qué quiere conseguir el cliente», indican.

¿Lista para vivir una verdadera revolución en tu cabello?