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La transmisión local del coronavirus es, desde comienzos de semana, una realidad en México. Después de recibir la confirmación por parte de la Organización Mundial de la Salud, el presidente Andrés Manuel López Obrado declaró el martes la llamada «fase dos» del Covid-19 y la puesta en marcha de un plan de seguridad, a aplicar en los próximos 30 o 40 días, para evitar su propagación y «doblar la curva de contagios».

Así, desde este martes, se recomienda la suspensión de actividades laborales que impliquen la movilización de personas, tanto para los empleados públicos como privados. También se prohíbe el trabajo -incluso para las actividades «esenciales»- para mayores de 60 años, embarazadas y personas con alguna enfermedad crónica, como diabetes, insuficiencias renales, cardíacos o personas con algún problema respiratorio. Unas medidas, destacó el presidente mexicano, que se toman con «una o dos semanas de antelación» a que se dispare el número de contagiados.

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Desde México sostienen, en este sentido, que el confinamiento total aplicado en Estados Unidos, y también en países europeos como Italia, España, Francia y Alemania, se llevó a cabo cuando la curva de contagios ya estaba disparada, por lo que la eficacia de dicha medida era mucho menor. No obstante, López Obrador insiste en las bajas cifras de infectados en el país para no aprobar, de momento, un protocolo mucho más severo de distanciamiento social.

Técnicos del Ministerio de Sanidad del Gobierno de España consultados por LPO admiten que, efectivamente, y tal y como aseguran desde el Ejecutivo mexicano, «aquí aplicamos el estado de alarma con la curva de contagios disparada». No obstante, añaden que «el confinamiento total es esencial y, de hecho, aquí se empieza a asumir que tuvimos que aprobarlo una o dos semanas antes».

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En ese sentido, explican que los informes de los epidemiólogos ya advertían de un «número importante de contagios» la última semana de febrero, «y esos positivos se confirmaron, precisamente, en los días previos a la declaración del estado de alarma». Recuerdan, además, que «ya el lunes 9 se adoptaron medidas excepcionales, como el cierre de colegios, en Madrid, País Vasco y La Rioja». Tres días después «se prohibieron los vuelos desde Italia» y, finalmente, el sábado 14 se aprobó el decreto que, entre otras medidas, obliga al confinamiento de los españoles en sus casas.

Desde entonces, la cifra de casos confirmados y de fallecimientos no han parado de subir, pero eso «de ninguna forma», es achacable al confinamiento, sino más bien al contrario: «Estamos teniendo positivos de gente que se contagió durante la primera quincena de marzo, antes del decreto del estado de alarma. Si hubiéramos dispuesto de esas dos semanas de ventaja respecto al virus, la curva de contagiados sería muy distinta».

Cuanto más se tarde en aplicar el confinamiento, más riesgo hay de que se disparen las cifras de infectados, porque lo cierto es que el contagio se ha podido producir ya hace dos semanas

Las fuentes consultadas también recuerdan que las restricciones en España «se aplicaron de forma paulatina pero en apenas seis días», a diferencia de otros países como Estados Unidos y Reino Unido, donde se «alargaron» los plazos. Un error, como el de esperar al incremento de contagios para aplicar el confinamiento absoluto, en el que puede caer también México: «Se están anunciando medidas, pero no se prohíbe aún salir a las calles. Cuanto más se tarde en tomar esa decisión, más riesgo hay de que se disparen las cifras de infectados, porque lo cierto es que el contagio se ha podido producir ya hace dos semanas».

Santiago Cafiero y Alberto Fernández.

El Gobierno mexicano, añaden, «trata de imitar en cierto modo a Alemania», donde se aplicaron, en un principio, medidas de prevención únicamente para ciudadanos de riesgo, como la tercera edad. No obstante, advierten las mismas fuentes, existen «diferencias esenciales» entre ambos países: «Alemania, como Corea, dispone desde febrero de test de coronavirus, por lo que existía ese control a la población de riesgo. Y, aún así, su curva de contagios se disparó en apenas tres días, aunque es verdad que de esa forma se pudieron prevenir y evitar muchas muertes. México, por contra, no dispone de ese material para hacer análisis, por lo que el confinamiento no solo debe centrarse en aquellos a los que además no les puedes realizar las pruebas, sino que tiene que aprobarse para todo el país».

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Argentina, en este sentido, sí sería un buen ejemplo para México. El miércoles de la semana pasada, Alberto Fernández decretó la cuarentena obligatoria en todo el país con apenas 128 casos de coronavirus. En España, esa misma medida se aplicó con 6.000 contagiados. Las fuentes consultadas destacan que Argentina, de esta forma, «tomó las medidas necesarias» antes de que se disparara la curva de contagios. Una circunstancia que «ha evitado una propagación mucho mayor». López Obrador, concluyen, debería seguir ese camino para no acabar como España.

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